miércoles, 7 de marzo de 2018

Hoy es uno de esos días donde dormiría abrazada a alguien, no sé. Evitaría ocupar toda la cama, robarme toda la sábana y levantarme a mitad de la noche a hablar sola con tal de que alguien ocupará un lugarcito al lado mío, extienda su brazo por encima de los míos y me haga sentir que todo va a estar bien, que no voy a estar sola aunque sea hoy. Hasta me aguantaría el escuchar otra respiración que no sea la mía mientras pudiera jugar a enroscar mis piernas con otras. Alguien que me acompañe, que me recuerde que yo también puedo ser querida, y que un mimo en la cabeza siempre ayuda a dormir mejor. Hoy me siento algo frágil pero eso no quita lo fuerte. No es que lo necesite, es que me gustaría. No es que es imprescindible pero sería un buen gustito. Es que a veces es como dice la canción: por las noches la soledad desespera; y a mi ya me aburre un poco estar sola.

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